miércoles, 29 de junio de 2016

Sembrando juntos la paz.

Para muchos de  los niños y niñas que han nacido en contextos urbanos y además marginales como los de nuestra localidad el tema rural y ambiental pareciera muy lejano, sin embargo recorrimos nuestras montañas y además de encontrarnos con la explotación minera y  la privación a la que han sometido a nuestro árbol de vida nos encontramos con alegría a nuestra laguna llena de agua, disfrutar de ella y poder bañarnos allí demuestra que el agua y su importancia en nuestras montañas y comunidad no es ajena a nosotros  como tampoco los son los problemas ambientales con los que también nos atravesamos, y en ese sentido es nuestra tarea desde la participación y el empoderamiento promover acciones y generar espacios en torno al cuidado y la defensa de nuestro territorio.
Laguna la trompeta.




La Escuela ambiental de Potosí se ha convertido en un espacio que los niños y niñas gestores de paz reconocen y con el cual se sienten comprometidos, en el que se ha venido cambiando la idea de que proteger y cuidar el agua y nuestro territorio no es asunto nuestro, en el que mucho niños y niñas que no lo sabían descubrieron de donde viene la comida que nos alimenta y todo el esfuerzo que requiere, allí con alegría y paciencia los compañeros nos enseñaron a sembrar, a reciclar y de paso a embellecer y proteger  nuestro barrio;  Desde los procesos que hicimos junto a la escuela y la mesa hemos podido reafirmar la importancia del trabajo ambiental en la educación para la paz, ratificar que la paz se hace juntos, a valorar todos los espacios, procesos e iniciativas que trabajan en nuestra localidad y a seguir animados por el trabajo articulado.
Muro ecológico realizado con reciclaje
en la escuela ambiental de potosí.

Así, en  el proceso de articulación en espacios de formación con la mesa ambiental “No le saque la piedra la montaña” con el reconocimiento del agua como tejedor del territorio  participamos en diversas y productivas jornadas junto con los compañeros que lideran la mesa, desde identificar nuestra incidencia en el ahorro y cuidado del agua, el reconocimiento de las fuentes hídricas en nuestra comunidad y la concientización en torno a su defensa, hasta aprender a sembrar y reciclar de una manera divertida y cercana a todos y todas desde nuestro barrio. Fueron experiencias que fortalecieron nuestros procesos encaminados hacia la construcción de paz territorial desde la participación de los niños y niñas de nuestra comunidad, contribuyendo a la generación de la conciencia ambiental que promoverá cultura de paz en la cotidianidad de nuestros barrios.
 
Pintando llantas y
sembrando Hayuelos.


domingo, 26 de junio de 2016

El sueño de una nación.


El 23 de Junio del 2016 la mesa de negociaciones de la Habana entre las FARC-EP y el gobierno firmaron el acuerdo sobre el cese del fuego bilateral y definitivo, garantías de seguridad y refrendación, acuerdo que significa el fin de la confrontación armada que ha atravesado las regiones y la historia de nuestro país durante más de 50 años. Es sin duda un hecho que marcará la historia de nuestra país y que nos llena de alegría y esperanza,donde miles de jóvenes campesinos y de estratos bajos  dejaran de servir a la guerra y serán una fuerza más a la construcción de un nuevo país, la zozobra y el miedo dejarán cientos de regiones de Colombia, y esperamos este sea el primer paso para cambiar una historia política que ha estado marcada por exterminio y violencia hacia quienes se piensan la realidad de una forma distinta que no favorece a la élite
que se ha adueñado de nuestro país.
Sin embargo nuestra convicción está plenamente apoyada en que el alcance de la paz requiere de muchos esfuerzos y transformaciones sociales, ambientales, económicas y políticas,  y comprometidos con la construcción de paz real desde el territorio y nuestras realidades vemos en los hechos coyunturales del proceso de paz en la Habana un motivo más para cambiar la realidad de nuestra nación.
Somos conscientes de las problemáticas con las que día a día nos enfrentamos tanto a nivel distrital como local, de la desigualdad que ha enmarcado la realidad de nuestra comunidad, la pobreza, el difícil acceso y la lucha cotidiana que cientos de ciudadanos tenemos que darnos por salud, educación y vivienda digna, por un ambiente sano, de la destrucción de nuestras montañas por la explotación minera sumado al gran daño ambiental que históricamente ha sufrido Ciudad Bolívar además de las diversas formas de violencia que van desde nuestros territorios, hasta los medios de comunicación y el egoísmo y corrupción de quienes gobiernan. Ésta es una realidad a la que no somos ajenos y  por la que debemos trabajar,-Como gestores de paz reconocemos la importancia e incidencia de los niños, niñas y jóvenes en este proceso de concientización, empoderamiento y construcción colectiva como actores significativos de nuestra comunidad que vivencian conflictos diarios y que desde su subjetividad pueden promover acciones transformadoras que promuevan cultura de paz.
En ese sentido, motivados, esperanzados y alegres por lo anunciado en la Habana, reafirmamos nuestro compromiso en la construcción de paz desde nuestro territorio, promoviendo espacios de participación y formación, continuamos poniendo en alto nuestra bandera de educación para la paz, una educación horizontal y transformadora, ambiental y comprometida con la transformación social, que permita el empoderamiento individual y colectivo que sembrará las luchas sociales y políticas necesarias para la transformación de nuestro país.